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lunes, 20 de febrero de 2012 1 comentarios

La tienda de la verdad

Un hombre, paseaba por las pequeñas calles de una ciudad, y como tenia tiempo, se iba deteniendo delante de algunos escaparates.
Al torcer una esquina, se encontró de pronto frente a un modesto local cuya marquesina estaba en blanco.
Intrigado,se acercó al escaparate y arrimó la cara al cristal para poder mirar dentro. En el interior solo se veia un cartel que decia: "Tienda de la verdad".
El hombre estaba sorprendido. Pensó que era de fantasia, pero no pudo imaginar qué vendían, y entró.
Se acerco a la dependienta que estaba detrás del primer mostrador y le preguntó:
 - Perdón, ¿ésta es la tienda de la verdad?
 - Si, señor. ¿Qué tipo de verdad está buscando? ¿Verdad parcial, verdad relativa, verdad estadística, verdad completa?...
Así que allí vendían verdad... Nunca se había imaginado que aquello fuera posible. Llegar a un lugar y llebarse la verdad, era maravilloso.
 - Verdad completa, contestó el hombre sin dudarlo.
<< ¡ Estoy tan cansad de mentiras y falsificaciones! >>pensó. << No quiero más justificaciones ni generalizaciones, engaños ni fraudes.>>
- ¡Verdad plena! - Ratificó.
- Bien señor, sígame.
La dependienta acompañó al cliente a otro sector y, señalando a un vendedor de rostro adusto, le dijo: - El señor le atenderá.
El vendedor se acercó y esperó a que el hombre hablara.
- Vengo a comprar la verdad completa.
- ¡ Ajá !Perdone, pero ¿sabe el señor el precio?
- No, ¿cuál es? - contesto.
En realidad, él sabia que estaba dispuesto a pagar lo que fuera por toda la verdad.
- Si usted se la lleva, - dijo el vendedor-, el precio es que nunca más volverá a estar en paz.
Un escalofrio recorrió la espalda del hombre. Nunca había imaginado que el precio fuera tan alto.
- Gra... gracias... Disculpe, balbuceó.
Dio la vuelta y salió entristecido al darse cuenta de que todavía no estaba preparado para la verdad absoluta, de que aún necesitaba algunas mentiras en las que encontrar descanso, algunos mits e idealizaciones en los que refugiarse, algunas justificaciones para n terner que enfrentarse consigo mismo...
<< Quizá más adelante...>>, pensó.

- Toda mi verdad me asusta en cierto sentido, porque...
- Si utilizara menos mentiras en relación a mi mismo y a los demás, conseguiría más salud en algún área de mi vida...
- ¿Puede ser alguna vez la mentira <<piadosa>> o, más bien, tiene que ser la << verdad piadosa>> siempre?
 
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